sábado, 18 de mayo de 2013

Capítulo 6


-Alex, es hora de cenar. ¿Bajas o comes en tu habitación? –dijo mi madre desde la cocina.
La verdad es que no tenía hambre pero bajé a comer a ver si así me olvidaba un poco de todo lo que había sucedido.
-Ya bajo mamá.
Bajé. En la mesa sólo estaban mis padres.
-¿Dónde está Thomas? –pregunté yo.
-Alex, te dije esta mañana que tu hermano se fue ayer a casa de Israel.
-Ostras es verdad. –claro, con todo esto ya ni me acordaba.
-Que cabeza. ¿A quién habrás salido?
-A ti cariño. –le dijo mi padre a mi madre.
Creo que ellos siguieron con la conversación, pero yo ya estaba en mi mundo. Pensando.
-Mamá, ¿sabes ya lo de Chris y sus padres? –interrumpí yo.
-Si cariño. No quería recordártelo para no amargarte la cena.
-¿Por qué les habrán secuestrado?
Nadie me contestó.
Terminé de cenar y me subí a mi habitación, como siempre.
No sabía qué hacer. Estaba muy confundido. Entre el secuestro de Chris y la aparición de Leire, no sé qué hacer. No sé qué pensar. Y también está lo de las llamadas.
Volví a casa de Chris, para ver si encontraba alguna pista.
¿No os ha pasado que a veces tenéis la sensación de que os están persiguiendo?
Pues tenía esa sensación en ese momento. Miré a todos los lados, pero no había nadie. Al menos que yo viese.
Llegué lo más próximo que pude a la casa de Chris. Otra vez esa sensación.
-¡DIOSSSS! –era mi teléfono. Que susto.
-¿Quién es?
-Quién va a ser.
Esa voz otra vez. ¿Qué querrá ahora?
-Vete de ahí ahora mismo.
-¿Por qué?
-No hagas preguntas y vete. Hasta la plaza, rápido.
-Vale.
Hice caso y me voy fui a la plaza.
Otra vez el teléfono.
-Sí, aquí no te harán daño.
-¿Qué dices?
-Nada. Te estaban vigilando.
-¡¿Quién?!
-No estás preparado para saberlo. Por ahora, no te acerques a la casa de Chris. Es más, no te acerques ni a la calle.
-Pero, ¿por qué?
-Alex, tu solo obedece.
-No te conozco de nada, ¿por qué tendría que hacerte caso?
-No tienes que hacerlo si no quieres. Pero por algo lo has hecho hasta ahora, ¿no?
-Sí, ya pero,..
-Bueno, pues hazme caso.
-Estoy harto de que me cuelgues. –lo dije en voz alta. Todos en la terraza me miraban.
Me senté en la terraza y me pedí un refresco.
Cuando me fijé, Leire se estaba acercando. Empecé a ponerme rojo.
-¡Ho..Hola! –dije yo muy cortado.
-¡Hola Alex! ¿Qué tal?
-Bien, ¿y tú?
-Muy bien. Quería dar una vuelta.
-¿Quieres acompañarme? Yo te invito.
-Vale. Muchas gracias.
Pidió un refresco. Estuvimos hablando de todo un poco. Primero de cómo le había ido el bachillerato. Después me preguntó cómo me había ido a mí todo este tiempo. Y por último acabamos por hablar del accidente.
-Si no le hubiera dejado conducir.
-No te tortures, no es culpa tuya. Ya sabes cómo era James, sobre todo contigo.
-Era la mejor persona que he conocido nunca.
Entonces se me cayeron unas lágrimas. Y Leire también empezó a llorar. Yo me levanté porque no puedo ver llorar a una mujer. La abracé. Y… me besó. Fue el beso más maravilloso que me han dado.
-¿Qu…Qué haces?
-Besarte. Alex, te quiero. Me gustas. No he dejado de pensar en ti mientras estaba en Manchester.
-¿Me lo dices en serio?
-Muy en serio. Te quiero.
-Yo también te quiero.
La besé. Me besó. Nos besamos.
La acompañé hasta su casa.
-Qué día más extraño. –dije yo
-Sí, mucho. Esta mañana cuando me desperté no pensé que fuese a terminar el día con novio.
-Sí, yo tampoco.
Nos besamos hasta que su madre la llamó.
-Me tengo que ir. Te quiero. Nos vemos mañana.
-Hasta mañana princesa. -¿princesa? ¿En serio?
-Adiós.
-Caminé hasta mi casa mientras pensaba en todo.
Llegué. Estaban todos durmiendo.
Me quedé dormido viendo la tele.

sábado, 11 de mayo de 2013

Capítulo 5


Me desperté sobresaltado, como si alguien me hubiese estado mirando hasta antes de que abriese los ojos. 
Llamé a Chris. Necesitaba saber ya de una vez lo que le pasó en el baño el otro día.
No me lo cogió. Me saltó el contestador.
-Chris, soy yo, Alex. Tenemos que hablar de lo que te pasó el otro día en el baño. Llámame cuando puedas.
Bajé a desayunar. Llegué a la cocina y me sorprendió ver a mis padres ahí. Claro, no me acordaba. Hoy les tocó librar a los dos. Dios mío, la que me espera hoy. –pensé.
-Buenos días papá. Buenos días mamá. –dije con voz cordial, cosa que me fue difícil, ya que suelo levantarme con muy mal humor…
-Buenas Alex. –dijeron a la vez.
Me senté y empecé a desayunar. Estaba terminando cuando me sonó el teléfono.
-Es Chris, tengo que cogerlo. –dije.
Creo que no me oyeron, o pasaron de mí.
-¿Si? –pregunté de forma tonta, sabía perfectamente quien era.
-Soy yo, Chris. Creo que es hora de que te cuente lo que realmente pasa…
-Chis, me estás asustando. Preparo algunas cosas y voy. –dije con voz temblorosa.
-Vale, aquí te espero. –contestó él.
Colgué. Estaba muy asustado.
Terminé de desayunar, les pedí permiso a mis padres y me fui a casa de Chris.
Me faltaban dos casas para llegar cuando oí tras de mi las sirenas de unos coches patrulla. Me asusté aún más.
Corrí hasta la casa de Chris. Había un montón de coches patrulla.
Me acerqué más. Estaba todo acordonado alrededor de la casa de Chris. Me temí lo peor.
Le pregunté a uno de los policías que qué había pasado y me contestó que eso no era asunto mío. Le dije que había hablado con el hijo de los propietarios hace unos minutos y habíamos quedado en su casa. Entonces me dijo que unos vecinos habían llamado porque habían oído gritos, no se sabe nada más. La casa estaba perfectamente, no se habían llevado nada. Creían que era un secuestro.
Me fui corriendo a casa. Iba pensando en todo lo que estaba ocurriendo, cuando choqué con alguien.
-¡Lei..Leire! –fue lo único que salió de mi boca.
-¡Alex, cuanto tiempo! –dijo ella.
-Sí, un año. ¿Qué haces aquí? –pregunté yo, todavía sorprendido.
-He terminado mis estudios en Manchester, y menos mal. Aquello era un asco. –dijo ella.
-Que bien, menos mal, ¿no? –no me lo creía. Era Leire. Estaba delante de mí.
-¿Y que es de tu vida? Desde aquello no nos vemos –dijo ella.
Creo que se refería a aquel incidente. No os lo he contado, básicamente, porque me da mucha vergüenza. Sucedió horas antes de que Leire se marchara a Manchester. Como os he contado, estaba enamoradísimo de Leire, así que se me ocurrió la genial idea de contárselo. Si, sé que os va a sonar a culebrón de hora de la siesta, pero se lo conté, y resulta que ella estaba saliendo con un idiota. Marcus se llamaba. Imaginaos la estampa: yo le había dicho que estaba enamorado de ella, y de pronto, por la puerta de su casa sale ese idiota y le besa delante de mí. Se me quedó una cara de idiota.
-Ya. Oye, siento lo que sucedió. No sé lo que me pasó. Necesitaba contártelo.
-No pasa nada, Alex. Te comprendo perfectamente. –dijo ella.
-¿Sigues saliendo con él? –pregunté yo, aunque ya sabía la respuesta.
-No. Descubrí que me engañaba con una amiga. –dijo ella un poco triste.
-Vaya Leire, lo siento. –la verdad, creía que me iba a decir que si seguía saliendo con él, y que eran muy felices.
-Había oído que era un capullo, pero no pensé que lo fuera tanto como para menospreciarte.
-Muchas gracias por consolarme, Alex, pero eso está olvidado. Gracias a él me centré más en los estudios y saqué el curso.
-Me alegra saberlo. –dije yo.
Creo que me sigue gustando, aunque sea un poco.
-Leire, espero volver a verte por ahí, pero ahora tengo resolver unos asuntos.
-Sí, yo también tengo unas cosas que hacer, hasta pronto.
Me besó en la mejilla y empecé a ponerme rojo, así que antes de que se diera cuenta, ya me fui.
Volví a mi casa. Subí  a mi habitación y encendí el portátil. Mi portátil es como un órgano más de mi cuerpo, sin él, no funcionaría. Aunque estos días no lo he usado mucho. Lo apagué. En realidad no lo necesita para nada en esos momentos. La costumbre, pensé.
Me estaba quedando dormido cuando oí mi teléfono. Lo cogí lo más rápido que pude por si eran noticias sobre Chris. No miré ni quien era.
-Hola de nuevo Alex.
-¿Otra vez tú? ¿Me vas a decir ya quién eres?
-No, todavía no. Lo que si te puedo decir es que sé que les ha pasado a Chris y a sus padres. Han sido secuestrados.
-¿Qu.. qué dices? Eso no puede ser. ¿Cómo lo sabes?
-Alex, te lo repito, yo lo sé todo.
-Has sido tú, ¿verdad?
-Te prometo que yo no tengo nada que ver. Todo lo que hago es para ayudarte.
-¿Y por qué quieres ayudarme?
-Dejémoslo en que me caes bien. ¿No quieres saber nada sobre Chis y su familia?
-Claro que sí, por favor, dime lo que sabes.
-Chris te iba a contar algo, ¿verdad?
-S…
-No hace falta que respondas, sé que sí. Lo han secuestrado por lo que te iba a contar. No quieren que salga a la luz.
-¿El qué no quieren que salga a la luz? ¿Hola? ¿Sí? Joder, me lo ha vuelto a hacer.
¿Que estará pasando? ¿Qué me habrá querido contar Chris que era tan importante como para secuestrarlo a él y a sus padres?
Necesito respuestas ya.

sábado, 4 de mayo de 2013

Capítulo 4



Nunca os he contado el lugar en el que vive la familia de James, ¿no? Bueno, pues viven tres calles por debajo de la mía. Ahora allí solo viven los padres de James, Ana y Mario. Son muy buenas personas, pero después de la muerte de James, no han vuelto a ser los mismos.
Me gusta pasar por su calle y ver su casa, me trae muchos recuerdos…
Quedé con Chris en mi casa a las 21:00 para ir a una fiesta. Llegó un poco tarde, pero no mucho. Cogí mi móvil y nos marchamos a casa de Peet (otro de sus amigos a los que yo no conozco, me pregunto cómo los conocerá)
Llegamos a la fiesta.
Yo, como siempre, no bebí. En cambio, en la fiesta, el que no estaba borracho, se estaba enrollando con alguien a quien seguro acababa de conocer o las dos cosas a la vez.
Me dan mucha pena, pero no les culpo. Es la adolescencia.
Me fui a la cocina y me puse un vaso de Fanta. Oí que me llamaban. Me giré. No vía nadie.
Subí a la segunda planta, mientras me bebía la Fanta. Busqué una habitación en la que no hubiese nadie. Me acosté. Me dolía mucho la cabeza.
A partir de ahí, no recuerdo absolutamente nada.
Me desperté en la cama de la casa de Chris.
-Tío, ¿qué coño hago aquí? –pregunté muy confundido. -Me duele mucho la cabeza.
-Alex, ¿estás bien? –me preguntó Chris.
-No. ¿Qué pasó anoche? No recuerdo nada
-¿De verdad no te acuerdas de nada? Si fuiste el alma de la fiesta. Estuviste como loco durante toda la noche. Te besabas con todas las que se cruzaban por tu cami…
-¡¡¡¡¡¿Qué dices?!!!! Imposible, yo no soy así. Y no me acuerdo de nada…
-Pues fue lo que hiciste…
-NO. Yo no me comporto así. Además, ¿por qué no me acuerdo? No bebí en toda la noche, lo único que tomé fue un vaso de Fanta…
-Pues me parece que no. Que yo te viera, tomaste Ron, Vodka,…
-En serio. No puede ser, le he fallado a James…
Me fui lo más rápido que pude de la casa de Chris, sé que no estuvo bien pero tenía que irme.
Compré flores en la floristería y me fui al cementerio.
-James, yo… ¡Lo siento mucho! No recuerdo nada de la fiesta. Sé que te prometí que no lo haría, pero Chris dice que bebí, y no creo que me mienta en algo tan importante. Lo siento de verdad, perdóname…
Puse las flores en su tumba y me fui.
Cuando llegué a mi casa, no había nadie.
Encontré una nota tirada en la entrada que decía:

         No te fíes de todo lo que te dicen, por muy unidos que creas que están a ti.
-¿Pero qué es esto?
La nota estaba escrita a ordenador, por lo que no pude saber quien la había escrito.
¿Querrá esto decir que Chris me está mintiendo? ¿Pero por qué? Es mi amigo, nunca me mentiría en algo tan importante…
Debe ser una broma de alguien.
Me fui a la cocina y me preparé algo rápido de comer.
Cuando terminé, oí el teléfono, era Chris
-Tío, ¿qué te ha pasado antes en mi casa?
-Tenía que hacer cosas.
-Ah, vale. ¿Quieres que vallamos desp…
-No Chris, gracias. Sea lo que sea, no quiero salir hoy.
-Vale. Llámame si necesitas algo.
-Lo haré.
-Vale tío, hasta luego.
-Hasta luego.
Colgué.
Noté a Chris muy raro. Creo que tiene algo que ver con lo que me pasó anoche.
Decidí salir he ir a comprar cosas para hacer la cena.
Pasé por la calle en la que viven los padres de James. Me fijé en que estaba aparcado el coche de Leire, la hermana de James. No puede ser. ¿Habrá terminado ya sus estudios?
No me atreví ni  a pasar por delante de su casa, por todo lo que había pasado con James.
Me fui hasta el supermercado. Compré lo necesario para hacer la cena y volví a casa.
Ya habían llegado mis padres con mi hermano. Habían ido a la pizzería.
-Ah,  y yo que iba a hacer la cena.
-Lo siento hijo, nos apetecía pizza y fuimos a Luigi’s y como no estabas…
-Ya, no pasa nada. Comemos pizza.
Cuando terminé de cenar subí a mi habitación.
Volvió a sonar el teléfono.
Era un número oculto. Lo cogí.
-¿Sí? –contesté.
-¿Has recibido mi nota? –era una voz muy ronca, creo que estaba modulada.
-¿Qui..Quién eres?
-Eso ahora no importa. No te preocupes, no voy a hacerte daño ni nada de eso. Solo quiero ayudarte.
-Dime quién eres.
-Te he dicho que eso no importa, lo que importa es lo que te pasa cada vez que te vas de fiesta. Al día siguiente no te acuerdas de nada y apareces en un lugar distinto al último en el que recuerdas haber estado, ¿verdad?
-Sí, pero ¿tú como sabes eso?
-Alex, yo lo sé todo. Lo único que te puedo decir por ahora, es que no te fíes de nadie. De nadie…
-Dime quién er… ¡Hola! Mierda me ha colgado.
Que no me fíe de nadie. ¿Lo dirá por Chris? ¿Dios, que está pasando?