Me desperté
sobresaltado, como si alguien me hubiese estado mirando hasta antes de que
abriese los ojos.
Llamé a Chris.
Necesitaba saber ya de una vez lo que le pasó en el baño el otro día.
No me lo cogió. Me
saltó el contestador.
-Chris, soy yo, Alex.
Tenemos que hablar de lo que te pasó el otro día en el baño. Llámame cuando
puedas.
Bajé a desayunar.
Llegué a la cocina y me sorprendió ver a mis padres ahí. Claro, no me acordaba.
Hoy les tocó librar a los dos. Dios mío, la que me espera hoy. –pensé.
-Buenos días papá.
Buenos días mamá. –dije con voz cordial, cosa que me fue difícil, ya que suelo
levantarme con muy mal humor…
-Buenas Alex. –dijeron
a la vez.
Me senté y empecé a
desayunar. Estaba terminando cuando me sonó el teléfono.
-Es Chris, tengo que
cogerlo. –dije.
Creo que no me oyeron,
o pasaron de mí.
-¿Si? –pregunté de
forma tonta, sabía perfectamente quien era.
-Soy yo, Chris. Creo que
es hora de que te cuente lo que realmente pasa…
-Chis, me estás
asustando. Preparo algunas cosas y voy. –dije con voz temblorosa.
-Vale, aquí te espero.
–contestó él.
Colgué. Estaba muy
asustado.
Terminé de desayunar, les
pedí permiso a mis padres y me fui a casa de Chris.
Me faltaban dos casas
para llegar cuando oí tras de mi las sirenas de unos coches patrulla. Me asusté
aún más.
Corrí hasta la casa de
Chris. Había un montón de coches patrulla.
Me acerqué más. Estaba
todo acordonado alrededor de la casa de Chris. Me temí lo peor.
Le pregunté a uno de
los policías que qué había pasado y me contestó que eso no era asunto mío. Le
dije que había hablado con el hijo de los propietarios hace unos minutos y
habíamos quedado en su casa. Entonces me dijo que unos vecinos habían llamado
porque habían oído gritos, no se sabe nada más. La casa estaba perfectamente,
no se habían llevado nada. Creían que era un secuestro.
Me fui corriendo a
casa. Iba pensando en todo lo que estaba ocurriendo, cuando choqué con alguien.
-¡Lei..Leire! –fue lo
único que salió de mi boca.
-¡Alex, cuanto tiempo!
–dijo ella.
-Sí, un año. ¿Qué haces
aquí? –pregunté yo, todavía sorprendido.
-He terminado mis
estudios en Manchester, y menos mal. Aquello era un asco. –dijo ella.
-Que bien, menos mal,
¿no? –no me lo creía. Era Leire. Estaba delante de mí.
-¿Y que es de tu vida?
Desde aquello no nos vemos –dijo ella.
Creo que se refería a
aquel incidente. No os lo he contado, básicamente, porque me da mucha
vergüenza. Sucedió horas antes de que Leire se marchara a Manchester. Como os
he contado, estaba enamoradísimo de Leire, así que se me ocurrió la genial idea
de contárselo. Si, sé que os va a sonar a culebrón de hora de la siesta, pero
se lo conté, y resulta que ella estaba saliendo con un idiota. Marcus se
llamaba. Imaginaos la estampa: yo le había dicho que estaba enamorado de ella,
y de pronto, por la puerta de su casa sale ese idiota y le besa delante de mí.
Se me quedó una cara de idiota.
-Ya. Oye, siento lo que
sucedió. No sé lo que me pasó. Necesitaba contártelo.
-No pasa nada, Alex. Te
comprendo perfectamente. –dijo ella.
-¿Sigues saliendo con
él? –pregunté yo, aunque ya sabía la respuesta.
-No. Descubrí que me engañaba
con una amiga. –dijo ella un poco triste.
-Vaya Leire, lo siento.
–la verdad, creía que me iba a decir que si seguía saliendo con él, y que eran
muy felices.
-Había oído que era un
capullo, pero no pensé que lo fuera tanto como para menospreciarte.
-Muchas gracias por
consolarme, Alex, pero eso está olvidado. Gracias a él me centré más en los
estudios y saqué el curso.
-Me alegra saberlo. –dije
yo.
Creo que me sigue
gustando, aunque sea un poco.
-Leire, espero volver a
verte por ahí, pero ahora tengo resolver unos asuntos.
-Sí, yo también tengo
unas cosas que hacer, hasta pronto.
Me besó en la mejilla y
empecé a ponerme rojo, así que antes de que se diera cuenta, ya me fui.
Volví a mi casa.
Subí a mi habitación y encendí el portátil.
Mi portátil es como un órgano más de mi cuerpo, sin él, no funcionaría. Aunque
estos días no lo he usado mucho. Lo apagué. En realidad no lo necesita para
nada en esos momentos. La costumbre, pensé.
Me estaba quedando
dormido cuando oí mi teléfono. Lo cogí lo más rápido que pude por si eran
noticias sobre Chris. No miré ni quien era.
-Hola de nuevo Alex.
-¿Otra vez tú? ¿Me vas
a decir ya quién eres?
-No, todavía no. Lo que
si te puedo decir es que sé que les ha pasado a Chris y a sus padres. Han sido
secuestrados.
-¿Qu.. qué dices? Eso
no puede ser. ¿Cómo lo sabes?
-Alex, te lo repito, yo
lo sé todo.
-Has sido tú, ¿verdad?
-Te prometo que yo no
tengo nada que ver. Todo lo que hago es para ayudarte.
-¿Y por qué quieres
ayudarme?
-Dejémoslo en que me
caes bien. ¿No quieres saber nada sobre Chis y su familia?
-Claro que sí, por
favor, dime lo que sabes.
-Chris te iba a contar
algo, ¿verdad?
-S…
-No hace falta que
respondas, sé que sí. Lo han secuestrado por lo que te iba a contar. No quieren
que salga a la luz.
-¿El qué no quieren que
salga a la luz? ¿Hola? ¿Sí? Joder, me lo ha vuelto a hacer.
¿Que estará pasando?
¿Qué me habrá querido contar Chris que era tan importante como para secuestrarlo a
él y a sus padres?
Necesito respuestas ya.
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