Me quedé pensando en
posibles responsables del secuestro de Chris, pero no se me ocurría nadie.
Como todavía eran las
diez, me puse a ver un rato la tele en mi cuarto. Pronto, me aburrí y me puse a
jugar con la consola. Cuando estaba por poner el juego, me acordé de que con
quién había jugado por última vez, había sido con Chris. La apagué de
inmediato.
-¿Chris, dónde estás,
tío?
Me dejé dormir.
Me despertó el sonido
de mi móvil.
-¿Diga?
-Hola, amor. Espero no
haberte despertado cariño.
-Tranquila cari, Tenía
puesta la alarma para dentro de 10 minutos o sea que…- mentí.
-Ah, vale, precioso.
¿Quieres que pase por tu casa para estar un rato juntos?
-Va-vale, Leili.
-Ahora nos vemos,
tontito.
-Te quiero cariño.
Me fui al armario.
Tenía que buscar algo para ponerme. En este aspecto, soy como una mujer. O por
lo menos, como las chicas que salen en las películas que tienen su armario
lleno de ropa y cosas así. Me encanta la ropa. Me puse una camiseta gris. Con
una camisa de botones abierta azul. Unos vaqueros azul marinos y unas preciosas
Vans azules claras. Son mis favoritas.
Preparé un buen
desayuno. Unas tostadas con Nutella, un zumo de naranja natural y bajé a la
panadería a por unos croissants.
Llegó por fin Leire.
Estaba preciosa. Me quedé embobado en la puerta unos segundos hasta que se abalanzó
sobre mí y me beso.
-¿Todavía sigues
cocinando, cariño?
-Sí. Es una de las
cosas que más me gustan.
-Me alegro, se te da
muy bien.
Le tenía preparada una
tostada con forma de corazón untada en Nutella.
-¡Mi amor! Que
romántico eres…
-Eres tú, que sacas lo
mejor de mí.
Nos besamos. Se puso
Nutella en los labios y me dijo: “Cariño, me he ensuciado, ¿me lo limpias?”
Por supuesto, le quité
toda la Nutella de sus labios con un muy dulce beso.
Subimos a mi
habitación.
Le dije que fuera
subiendo, que yo tenía que recoger esto un poco.
Subió y cerró la
puerta.
Empecé a poner los
platos en la pila cuando oí unas voces que venían de arriba.
Subí sin hacer ruido.
Venían de mi
habitación.
Puse la oreja en la
puerta y pude escuchar que Leire hablaba con alguien por teléfono.
-Sí, ya está todo
listo. Lo tengo comiendo de la palma de mi mano. Es un estúpido. Se ha creído
todo eso de que le amo y que estoy enamorado de él. Bueno, ¿cuándo será?
-Entiendo. ¿Y no podría
ser antes? Es que no sé si podré distraerlo durante tanto tiempo.
-Oh calla, que me
sonrojo. Vale. Entonces el martes de la próxima semana comenzará mi venganza.
Una última cosa, muchísimas gracias por ayudarme a llevarlo a cabo, hermanito.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿HERMANITO????????!!!!!!!!!!!
Solté un leve chillido.
Creo que Leire se dio cuenta, porque al instante colgó y se dirigía hacia la
puerta. Baje corriendo hasta la mitad de las escaleras, y luego hice como que
estaba subiendo tranquilamente.
-¿Ya has terminado
cariñito?
-(¿Cariñito cacho de
zorrón?) S-sí, mi amor. Creo que va siendo hora de que te vayas, ¿no? No me
entiendas mal, no quiero parecer grosero (me da igual si lo parezco la verdad,
pero no quiero que sospeche que sé algo) pero es que mis padres están a punto
de llegar del trabajo, y me parece raro que Thomas no me esté molestando ya.
-Oh, si, claro, cariño.
Me iré ya, que mis padres también van a llegar ya.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
Entonces, el de las
llamadas tenía razón. Leire, Leire es mala. No me lo puedo creer. Estaba tan
enamorado, que no me dejaba ver cómo era en realidad.
¿De qué se querrá
vengar? ¿Por qué me quiere mantener distraído? Y lo más importante, ¿quién es
ese hermanito?
No hay comentarios:
Publicar un comentario