sábado, 6 de julio de 2013

Capítulo 9

Me quedé pensando en posibles responsables del secuestro de Chris, pero no se me ocurría nadie.
Como todavía eran las diez, me puse a ver un rato la tele en mi cuarto. Pronto, me aburrí y me puse a jugar con la consola. Cuando estaba por poner el juego, me acordé de que con quién había jugado por última vez, había sido con Chris. La apagué de inmediato.
-¿Chris, dónde estás, tío?
Me dejé dormir.
Me despertó el sonido de mi móvil.
-¿Diga?
-Hola, amor. Espero no haberte despertado cariño.
-Tranquila cari, Tenía puesta la alarma para dentro de 10 minutos o sea que…- mentí.
-Ah, vale, precioso. ¿Quieres que pase por tu casa para estar un rato juntos?
-Va-vale, Leili.
-Ahora nos vemos, tontito.
-Te quiero cariño.
Me fui al armario. Tenía que buscar algo para ponerme. En este aspecto, soy como una mujer. O por lo menos, como las chicas que salen en las películas que tienen su armario lleno de ropa y cosas así. Me encanta la ropa. Me puse una camiseta gris. Con una camisa de botones abierta azul. Unos vaqueros azul marinos y unas preciosas Vans azules claras. Son mis favoritas.
Preparé un buen desayuno. Unas tostadas con Nutella, un zumo de naranja natural y bajé a la panadería a por unos croissants.
Llegó por fin Leire. Estaba preciosa. Me quedé embobado en la puerta unos segundos hasta que se abalanzó sobre mí y me beso.
-¿Todavía sigues cocinando, cariño?
-Sí. Es una de las cosas que más me gustan.
-Me alegro, se te da muy bien.
Le tenía preparada una tostada con forma de corazón untada en Nutella.
-¡Mi amor! Que romántico eres…
-Eres tú, que sacas lo mejor de mí.
Nos besamos. Se puso Nutella en los labios y me dijo: “Cariño, me he ensuciado, ¿me lo limpias?”
Por supuesto, le quité toda la Nutella de sus labios con un muy dulce beso.
Subimos a mi habitación.
Le dije que fuera subiendo, que yo tenía que recoger esto un poco.
Subió y cerró la puerta.
Empecé a poner los platos en la pila cuando oí unas voces que venían de arriba.
Subí sin hacer ruido.
Venían de mi habitación.
Puse la oreja en la puerta y pude escuchar que Leire hablaba con alguien por teléfono.
-Sí, ya está todo listo. Lo tengo comiendo de la palma de mi mano. Es un estúpido. Se ha creído todo eso de que le amo y que estoy enamorado de él. Bueno, ¿cuándo será?
-Entiendo. ¿Y no podría ser antes? Es que no sé si podré distraerlo durante tanto tiempo.
-Oh calla, que me sonrojo. Vale. Entonces el martes de la próxima semana comenzará mi venganza. Una última cosa, muchísimas gracias por ayudarme a llevarlo a cabo, hermanito.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿HERMANITO????????!!!!!!!!!!!
Solté un leve chillido. Creo que Leire se dio cuenta, porque al instante colgó y se dirigía hacia la puerta. Baje corriendo hasta la mitad de las escaleras, y luego hice como que estaba subiendo tranquilamente.
-¿Ya has terminado cariñito?
-(¿Cariñito cacho de zorrón?) S-sí, mi amor. Creo que va siendo hora de que te vayas, ¿no? No me entiendas mal, no quiero parecer grosero (me da igual si lo parezco la verdad, pero no quiero que sospeche que sé algo) pero es que mis padres están a punto de llegar del trabajo, y me parece raro que Thomas no me esté molestando ya.
-Oh, si, claro, cariño. Me iré ya, que mis padres también van a llegar ya.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
Entonces, el de las llamadas tenía razón. Leire, Leire es mala. No me lo puedo creer. Estaba tan enamorado, que no me dejaba ver cómo era en realidad.

¿De qué se querrá vengar? ¿Por qué me quiere mantener distraído? Y lo más importante, ¿quién es ese hermanito?

No hay comentarios:

Publicar un comentario