-No te puedes perder
esta fantástica oferta. Sólo si llamas ahora recibirás de regalo el accesorio
para cortar en lonchas.
Era la Tele tienda. Casi
las doce y media. Subí a mi habitación. Me iba a meter en la cama cuando vi una
luz fuera. ¿Quién puede estar a las doce y media de la noche en mi jardín? Me
asomé a la ventana, y vi a alguien con una linterna buscando algo por la parte
trasera de la casa. Abrí la venta. Lo observé callado. Parecía como si se le
hubiese caído algo y no lo encontrara.
Le grité que qué hacía ahí a estas horas. Miró hacia arriba y salió
corriendo. Cerré la ventana. Me acosté en la cama y me dormí.
Deja
a Leire, no te conviene. Ella no te quiere. Sólo busca ve…
Me desperté
sobresaltado. Menos mal que sólo era una pesadilla, pero parecía tan real.
Me levanté. Como era
lunes, mis padres no estarían en casa, y como Thomas está en casa de Israel,
estoy sólo. Genial.
Cogí el portátil. Me
senté en el sillón del salón y lo encendí. Cuando se abrió mi usuario vi esa
foto. Ya no me acordaba. Fue la tarde anterior a el accidente de James.
Estábamos James, Leire y yo. Lo pasamos muy bien ese día. Con esa foto me entró
nostalgia, y abrí la carpeta con todas las fotos que tenía de James. Las vi
todas, una por una. Recordando todos y cada uno de los momentos vividos con
cada foto. Empecé a llorar.
Sonó mi teléfono.
-¿Si?
-Buenos días Alex.
-Claro, como no.
-Yo también estoy
contento de oírte.
-¿Qué quieres ahora? No
estoy de humor.
-Quiero que te seques
las lágrimas y me escuches atentamente.
-¿Cómo sabes que…? Para
que me molesto. Te escucho.
-Acabas de empezar a
salir con Leire, ¿verdad? Bueno, pues quiero que la dejes. No te conviene. Ella
sólo quiere ve…
-Ah no, eso sí que no.
Leire me quiere. Y yo a ella. Nos gustamos. Me lo confesó. No me voy a alejar
de ella ahora que sé que me corresponde.
-Como tú lo veas,
Alex. Yo sólo te advierto.
-Lo siento pero
no me creo que Leire no me conv…
-Pues no te
crees que me lo ha vuelto a hacer. Me ha colgado.
Llamé a Leire.
-¿Si?
-Soy yo Leire,
Alex.
-Ah, hola
cariño.
-Buenos días
preciosa.
-¿Te apetece que
vayamos a dar una vuelta por ahí?
-Me acabas de
leer la mente. Te paso a buscar dentro de una hora.
-Vale, amor.
-Hasta ahora
cariño.
Colgó.
Me duché.
Revolví mi armario buscando algo decente para llevar puesto. Encontré una
camisa roja con rayas blancas, que me gusta mucho. La combiné con mis All Star
rojas. Y me puse un vaquero.
Me eché medio bote
de perfume del dulce y salía buscar a mi querida novia.
Llegué a su
casa. Me abrió Ana, la madre de James y Leire.
-Cuanto tiempo
Alex. Que grande estás.
-Si señora
Evans. ¿Qué tal está?
-Bueno, no me
puedo quejar.
-Y el señor
Evans, ¿trabajando?
-Sí, hoy le toco
doble turno.
-Venía a recoger
a Leire, vamos a dar una vuelta.
-Ah sí por
supuesto. Pasa.
La casa estaba
muy diferente a como la recordaba. Ahora había un montón de fotos de James por
todas partes.
-Está arriba en
su habitación terminando de arreglarse.
-Muchas gracias.
-De nada
muchacho.
Mientras
esperaba, me sonó el teléfono.
-Hola.
-Alex, soy yo.
-TÚ. Que sea la
última vez que me cue…
-Te digo que
Leire no te conviene y lo primero que haces es llamarla para quedar. ¿Tú eres
tonto?
-Oye, sin faltar.
-Te lo digo en
serio. Tienes que dejarla. Sal de ahí ya.
-¿Estás loco? ¿Está
a punto de bajar para irnos y la voy a dejar plantada?
-Pues sí. Si lo
haces te prometo que en cuanto llegues a tu casa te cuento alguna cosa sobre el
secuestro de tu amigo.
-Está bien, haré
lo que pueda.
Subí a la
habitación de Leire.
-¿Leire?
-Un segundo
Alex. Tengo algo que decirte.
-Sí, yo también.
Tu primero.
-No voy a poder
salir hoy contigo, me siento un poco mal. Lo siento.
-Ah, no pasa
nada. –menos mal. Me acaba de quitar un peso de encima.
-Lo siento
cariño. ¿Y tú que querías decirme?
-¿Eh? Ah no
nada. Que si te apetecía ir al Mcdonalds. Pero ya nada, ¿no?
-Lo siento mucho
amor.
-No pasa nada.
Te quiero.
Bajé al comedor.
-Hasta luego
señora Evans.
-¿Ya te vas? No
te llevas a Leire.
-No, se
encuentra un poco mal.
-Ah vale. Hasta
pronto.
-Adiós.
Corrí hasta
llegar a mi casa. Necesitaba saber algo sobre el secuestro de Chris.
Esperé la
llamada de ese extraño, pero no lo hizo. No me llamó.
-Yo lo mato.
Salía dar una
vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario